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El buque de la Guardia Civil "Río Miño", presentado en Canarias para combatir la inmigración irregular, estará dotado con tripulación Civil. 1 septiembre 2007:
El Capitán del buque será un marino civil. Después de muchas tensiones entre el Ministerio de Interior y el Ministerio de Fomento, la DGMM ha ganado la batalla y serán titulados en marina mercante los tripulantes del buque.
La Asociacíon Canaria de Oficiales de la Marina Mercante felicita a la DGMM por imponer el cumplimiento de la Ley.

Detallamos notas de prensa publicadas en el "ABC". 22 Agosto 2007, y nota de prensa publicado en La opinión 1 Septiembre 2007. Interior coloca a un marino civil al mando del buque «estrella» para frenar los cayucos
ABC, 2007-08-22
CRUZ MORCILLO / ERENA CALVO
MADRID / LAS PALMAS. El buque oceánico «Río Miño», un viejo palangrero reconvertido en patrullero, exhibe ya en los Astilleros del grupo Armón de Burela (Lugo) las letras de molde de la Guardia Civil y la bandera de España. Ha empezado las pruebas de navegación y a finales de este mes, según fuentes de Interior, estará listo para convertirse en la «estrella» de la flotilla que lucha contra la inmigración irregular.
Es es el más grande (51 metros de eslora) y lo han rehabilitado y lustrado, tal y como anunció el Gobierno en el mes de mayo coincidiendo con el inicio de la «temporada» de pateras y cayucos, al menos la cara exterior. El viejo motor se ha conservado. Su misión, 20 días de navegación al mes en aguas internacionales, empezará rodeada de polémica.
Pese a que su flamante casco lleve grabado el nombre de la Guardia Civil y el antiguo pesquero pertenezca a Interior, al mando tendrá a un marino mercante contratado para la ocasión por la empresa adjudicataria y el 75 por ciento de su tripulación – entre 15 y 17 marinos – también será civil. Un teniente del Servicio Marítimo del Instituto Armado y otros cuatro agentes completarán una más que abultada dotación, según las fuentes consultadas. «Las funciones propias del Cuerpo se encomiendan a civiles, nuestro mando será un mando «light»».
La decisión ha causado un profundo malestar en sectores de la Guardia Civil. La Jefatura del Servicio Marítimo del Cuerpo y la Dirección General de la Marina Mercante – dependiente de Fomento – han intentado desde el año pasado deslindar una espinosa cuestión jurídica: hasta dónde puede actuar el Instituto Armado y qué tipo de habilitación necesitan los agentes.
Los informes de la Marina Mercante sostienen que, con las titulaciones actuales, sólo en aguas españolas, pero desde mayo del año pasado España tiene desplegadas patrulleras del Cuerpo en Mauritania y en Senegal, tras firmar varios acuerdos y «protocolos de actuación» con ambos países. Unos y otros han sido recientemente renovados después de una gira de varios ministros a los países emisores de «sin papeles». Las tripulaciones al completo de estas patrulleras (a día de hoy una en Nuadibú y otras dos en Dakar) están formadas por guardias civiles. De acuerdo con ese criterio, las misiones en estos países bordearían la legalidad.
Regulación legal
El Real Decreto (1991) que regula las funciones del Servicio Marítimo señala que las mismas se ejercerán «en las aguas marítimas españolas, hasta el límite exterior del mar territorial y excepcionalmente fuera del mismo de acuerdo con los tratados internacionales vigentes». No obstante, las dudas surgieron después de que el Gobierno decidiera destinar dos nuevos buques «con altas capacidades de actuación en el rescate en alta mar» (los buques negreros interceptados meses antes tuvieron mucho que ver en la decisión).
Uno de ellos, el «Britannia», navega en aguas mauritanas. El barco pertenece a Fomento y cuenta con tripulación de Remolcanosa, además de cuatro guardias civiles para intervenciones y rescates. Interior tiene intención de adquirirlo, pero la compra no está cerrada.
El caso del patrullero «Río Miño» es distinto. Se trata de un pesquero japonés de 1984, comprado por Interior a una empresa. Se ha remozado, pero la operación ha sido más bien «estética», según fuentes de la Guardia Civil. Se han aprovechado los dos generadores y el motor, de 1.000 cv, frente a los dos motores de 1.500 cv que tienen las patrulleras de altura de la Benemérita. Las dimensiones del buque oceánico y el tipo de misión son las razones esgrimidas por la Dirección General de la Guardia Civil para que se haya decidido colocar al frente a marinos mercantes. «Mientras no se forme a personal propio, la tripulación tiene que ser contratada fuera; es necesaria una habilitación que hoy no existe».
Soluciones apresuradas
La idea es capacitar a integrantes del Servicio Marítimo para que se formen con la Dirección General de la Marina Mercante y la Armada, tal y como establece en una orden ministerial de 1992 que habilita al personal del Servicio Marítimo de la Guardia Civil para el manejo de sus embarcaciones. En caso contrario, habría que optar por contrataciones vía escala facultativa. En cambio, si fueran agentes del Servicio Marítimo los que navegasen fuera de nuestras aguas jurisdiccionales sin la titulación exigida, éstos podrían ser multados.
Las prisas del Ejecutivo por tener los buques listos cuanto antes han «obligado» a recurrir a marinos mercantes, al frente de una operación de la Guardia Civil, con un barco que lleva su rótulo y es posible que con parte de la uniformidad del Cuerpo adaptada.
Desde el Servicio Marítimo, se insiste en que sus miembros están «perfectamente capacitados» y la misión no difiere, en esencia, de la que llevan a cabo las patrulleras. El blindaje llevado a cabo por estos medios, unidos a la escasa pero proclamadísima ayuda europea, ha evitado la llegada de unos 7.000 africanos. El freno de los países de origen, con donaciones y compensaciones españolas, ha resultado más eficaz, tal y como se ha advertido en los últimos meses en los que la llegada de cayucos a Canarias ha caído en picado.

la opinión de Tenerife. 01 Septiembre 2007
El buque Río Miño, con 50,81 metros de eslora, que fue entregado ayer por el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, a la Guardia Civil en Canarias, permitirá albergar en su interior a más de 150 personas (inmigrantes o náufragos), además de la tripulación. Camacho destacó esta cualidad del Río Miño junto con su autonomía de 85 días de navegación a velocidad de crucero.
BELÉN MOLINA-AGENCIAS / SANTA CRUZ DE TENERIFE-LAS PALMAS El Río Miño no ha comenzado aún a navegar entre las costas de Canarias y las de África occidental y ya ha sido objeto de las críticas de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) por tratarse de un pesquero japonés que fue botado al mar hace 23 años.
El secretario de Estado de Seguridad, que viajó ayer a Las Palmas de Gran Canaria para presidir la entrega del buque, y por la tarde a Tenerife, para visitar el Centro de Internamiento de Extranjeros de Hoya Fría y el Centro de Coordinación Regional de Canarias, negó las críticas del sindicato de la Guardia Civil "porque no son reales".
Camacho, que compareció ayer ante la prensa en Los Rodeos junto al director de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, Joan Mesquida, y el delegado del Gobierno en Canarias, José Segura, admitió que es cierto que el barco tiene "algunos años", pero defendió que ha sido "totalmente remozado" y "cubre un hueco entre las patrulleras con que hasta ahora contaba la Guardia Civil, ya que nos hacía falta un dispositivo más grande y con más capacidad de acogida", calculada en más de 150 personas, aparte de la propia tripulación.
Elegido por los técnicos
Antonio Camacho aclaró que el Río Miño "fue elegido por los técnicos de la Guardia Civil. Yo mismo he estado a bordo y puedo asegurar que es completamente nuevo". Para desmentir aún más a la AUGC, admitió también que el buque navega lento, a 10 nudos, "pero si necesitamos velocidad, cuenta con dos embarcaciones semirrígidas que navegan a 35 nudos cada una". El Río Miño hará así las funciones de un barco nodriza para estas lanchas. La embarcación tiene como principales cualidades su capacidad de acogida, que permitirá rescatar personas en alta mar sin necesidad de trasladarlas a tierra, y su autonomía de 22.000 millas, es decir, 85 días sin tocar puerto. De esta forma, la embarcación podrá hacer labores de vigilancia frente a las costas canarias, pero también en aguas internacionales y en aguas africanas, lo que es su principal cometido, junto con las dos patrulleras que hay frente a Senegal; otra frente a Mauritania, cuatro en Las Palmas de Gran Canaria y dos en Tenerife.
"Es un problema a largo plazo"
Camacho afirmó ayer que la inmigración clandestina por mar "es un problema a largo plazo", pero destacó el significativo descenso en la llegada de embarcaciones este año a las costas canarias (un 70 por ciento menos en agosto de este año con respecto a 2006 y un 60 por ciento menos en el conjunto del territorio nacional), todo ello "fruto de una política inteligente", resaltó Camacho.
Sin embargo, el Río Miño no ha sido únicamente acondicionado para evitar la llegada de cayucos, sino también para el control del tráfico de drogas.
La primera travesía del buque arranca el próximo 19 y durará unos 40 días
El buque oceanográfico Río Miño, entregado ayer a la Guardia Civil, está listo para zarpar e incorporarse a las tareas de vigilancia de la costa africana, en colaboración con los restantes dispositivos de barcos y aeronaves con que cuenta ahora la Agencia Europea de Fronteras Exteriores (Frontex).
El Río Miño tendrá su base en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria y su primer viaje arrancará el próximo 19 de septiembre con una duración de más de 40 días, según indicó ayer el director de la Guardia Civil y el Cuerpo nacional de Policía, Joan Mesquida, que acompaño ayer a Camacho en su viaje de una jornada a Gran Canaria y Tenerife.
Al mando de esta primera operación estará un alférez de la Guardia Civil en Tenerife. Antonio Camacho, que viajó en sustitución del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, inmerso ayer en la operación policía contra ET A en Francia, afirmó que la entrega del buque a la Guardia Civil "es un paso más", en el compromiso del Gobierno estatal en la lucha contra la inmigración y el tráfico de personas.

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